Antivirus y el manejo de las expectativas

A una señora en Murcia que regenta un locutorio, le han realizado una transferencia de 2800 euros hacia la cuenta de un desconocido sin su consentimiento. El banco se niega a devolverle el dinero. Ha sido víctima de una variante de Citadel, el de la transferencia ficticia. Entre lágrimas por haber perdido la recaudación del mes, nos pregunta desesperada: “¿Pero cómo ha podido ocurrir? No lo entiendo, ¡tengo un antivirus! ¡No es pirata!”